lunes, 24 de enero de 2011

La yankeezación de la tortilla de patata. "Thick potato, egg & onion omelette"

Manhattan y las Estrellas de Galicia

Cada vez que viajo a Manhattan sufro un impulso irrefrenable de comportarme como un guiri, quiero hacer cosas de guiri, comprar cosas de guiri y comer cosas de guiri y es que en realidad en New York yo soy el guiri. Me di cuenta de está condición allá en mis primeros días cuando en una reunión del "Home Councill" (algo así como una asamblea de la residencia) empecé a ver que llegaban personas con pantalón corto, chanclas y calcetines subidos, aunque no eran el típico inglés o alemán rosita o anaranjado por causa de una exposición excesiva a un sol poco frecuente, sino grandes afroamericanos (lo que viene siendo el negro de toda la vida, con nombre eufemístico por causa de la corrección política) en quienes el calcetín blanco es especialmente llamativo por cosas del contraste. Y también por cosas del contraste, pero del mío, me percaté que estaba valorando esa costumbre desde mis propios juicios de valor de español de clase media que busca la jocosidad en lo hilarante de esa vestimenta, cometiendo el error de no darme cuenta de que estoy inserto en una cultura similar pero diferente en la que el que ha de ser juzgado soy yo pues soy el extraño inserto en ella. 

Haciendo gala y ostentación de mi condición de guiri me he recorrido Manhattan, me he sacado fotos en múltiples esquinas, rincones, callejas y lo que viene siendo lugares en general... me he recorrido la ciudad con ojos como platos,  y según dicen con una sonrisa superlativa... he comido algo extraño en la calle parecido a la comida del kebab mientras caminaba por Lexington Av. y hamburguesas y pizza al estilo NY... he viajado en metro... he comprado figuritas de la Estatua de la Libertad con cabeza móvil... he sido timado en China Town... me he tomado un café muy cool en el SOHO... me he disfrazado en Halloween... he sufrido la tentación de alistarme en el ejército al ver al Tío Sam apuntándome con el dedo (gracias a Dios sufro de pacifismo exacerbado, lo cual es incompatible)... siempre cargado con mi cámara de fotos al más puro estilo japonés.

Habiendo asumido, por tanto, mi condición de guiri, me decidí a rizar el rizo, dar una vuelta de tuerca, complicarlo todavía más y hacer en New York lo que los guiris hacen en España, y nada que nos represente mejor que una tortilla de patata. En Internet encontré un local llamado Cafe Riazor (link) en el que ofrecen tapas al estilo español. El nombre promete, aunque turcos, son de la tierra y en Galicia, no nos vamos a engañar, comemos muy bien, siempre en exceso, pero bien y es que no hay costumbre más enraizada en mi querida tierra que la de aprovechar cualquier excusa para ponerte ciego ingiriendo alimentos en cantidades industriales, y es que si no hay comida en abundancia una celebración no es una celebración.

Mi plan inicial era visitar este lugar en mi cumpleaños, plantar unas velas en la tortilla y sacarme la foto, que habría sido una foto memorable... pero si retrocedéis a mi post del 3 de octubre de 2010 que lleva por título Happy Happy Happy Birthday (enlace) comprobaréis que hice muchas otras cosas pero eso no. La idea quedó en suspenso a la espera de una ocasión propicia. El tiempo pasaba y por unas cosas o por otras no acababa de producirse el feliz suceso, hasta que, en la última visita que hice a la ciudad antes de las vacaciones de Navidad me decidí, cogí lo bártulos, visité el Hell's Kitchen Flea Market y el mercadillo de la calle 25 (link) bajé a Chinatown a que me estafaran nuevamente y cuando era una hora prudente para ir a comer, a eso de las 14:00 hora de la costa Este, al más puro estilo español, me dirigí al Cafe Riazor, me senté en la barra y pedí un pincho de tortilla.


Ruego se repare en el aspecto que presenta el pincho de tortilla en la foto anterior, aunque de sabor estaba pasable, es difícil que una tortilla no esté buena, si os fijáis hay unas extrañas costras negras todo al rededor de la ración... Bien, hablando desde la más profunda ignorancia del proceso que sufrió la tortilla hasta llegar a mi si que quiero expresar algunas teorías que he obtenido a partir de la degustación: mi impresión es que la tortilla había sido congelada y conservada en estas condiciones hasta que un incauto (en este caso mi persona) la pidiera, entonces fue metida en el horno a gran temperatura para descongelarse en poco tiempo y de ahí esas "churruscaciones" de los bordes. Mención especial merece la forma en la que se encontraba la imprescindible cebolla, cruda y apelotonada en una esquina, muestra de una dejadez imperdonable a la hora de la preparación. Por estas razones, y con todo el dolor de mi corazón, me atrevo a calificar este pincho de tortilla con un 1 (en una escala del 1 al 10) y no le pongo un cero por eso de que los pobres niños no se acomplejen.


Pero no todo va a ser malo, el ambiente del Cafe Riazor es agradable, la camarera muy maja (ella es la autora de esta foto) y los productos satélite del pincho de tortilla eran inmejorables, de esta manera junto a pan de verdad, pude beber una Estrella Galicia en puro corazón de Manhattan y terminar con el siempre digestivo y tradicional licor de hierbas gallego (augardente d'erbas en lengua vernácula). El local es tranquilo, cómodo, acogedor, su aspecto, como podéis comprobar en la foto, es el de cualquier bar de esos que pueblan nuestros rincones de nombre genérico "Casa Alguien" con montones de botellas bien visibles por todas partes y una sudamericana atendiendo tras la barra... cómo en casa... Si vais a Nueva York beberos una Estrella bien fresquita en el Riazor a mi salud.


Montante del opíparo homenaje:

         Tortilla española: 7.00$
         Estrella de Galicia: 4.50$
         Aguardiente de hierbas: 6.00$

En total con tasas y propina: aproximadamente 22$


A modo de recapitulación y conclusión un comentario dirigido a los propietarios del Cafe Riazor:

No puedes tapizar tu pared con una bandera de España enorme y llamar a esto tortilla de patata,  

Con este post me pongo al día y tengo ya publicado todo lo que tenía pendiente... muy pronto más ya en el segundo semestre.

Saludos de rigor... besines para ellas y abrazos para ellos.

P.S. Santi... sabes que por asociación has estado muy presente en este momento.

7 comentarios:

  1. Ayer me hice tortilla de patatas :-) Y si, tenia mejor pinta la mia,jeje.

    Pero lo de la Estrella Galicia y el licor de hierbas si que me ha dado envidida (aunque caros de cojones..).Me consuela que en casa tengo una botella de Likorka por abrir :-)

    Besitos

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  2. LK LK LK LK LK
    ese gran desconocido...
    salvo para nosotros que somos unos privilegiados.

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  3. einn....esto ....seguro que era tortilla????madre mia ke pinta mas rara...todavia sigues vivo? no estaras intoxicao no??jajajja

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  4. para la proxima una cremina de orujo ;)
    En San Petesburgo hay un bar de este estilo , solo que el dueño si es español , de Leon ,que fue timado por una rusa . . .

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  5. Aclaración: Turco es el gentilicio, quizás con connotación despectiva, que se aplica a los habitantes de A Coruña, por eso de que fue invadida por los turcos o algo así...

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  6. pues flipa... yo ni cerca de la estrella galicia, es lo bueno de star en el mundo civilizado... Eran de coruña?...no dejaste de sentirte extranxeiro... y encima te clavan 22 euros... joder con los coruños! los mandamos a todos a manhattan?

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  7. ¿y no se te ocurrio explicarles como se hace una auténtica tortilla de patatas?? mira que turquia se parece al resto de los habitantes galaicos, pero no son lo mismo. para otra vez buscate un local que se llame balaidos, ahí si te sentiras como en casa.

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